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Fecha      
14/06/2011
El Qué
Nuestra fiesta / Embajadas

Embajada al Rey Don Jaime

No conozco todas las Embajadas que utilizan las diversas poblaciones en sus fiestas de Moros y Cristianos, pero la mayoría de las oídas y leídas están cortadas por un mismo patrón, con influencias evidentes de unas a otras e incluso plagios textuales y hasta adopciones de estrofas completas prescindiendo de su carácter literario, bajo el punto de vista histórico dejan mucho que desear, porque reflejan las ideas triunfalistas de la época decimonónica en que fueron escritas, evocan pasajes y personajes de la historia general de España, y repiten anacronismos, vaguedades y tópicos. Cristianos y moros se identifican como buenos y malos respectivamente, se esmaltan con denostaciones y epítetos peyorativos, y los moros pierden siempre la partida tras la doble confrontación de conquista y reconquista.

Todas estas anomalías, que la óptica actual pone mayormente de relieve, se explican y hasta se justifican teniendo en cuenta las razones y circunstancias concurrentes a lo largo del siglo XIX cuando nacieron los festejos de muchas poblaciones y se consolidaron Cristianos -como todas las fiestas en general- son eminentemente populares y, por ende, mucho más cordiales que cerebrales; nacieron y crecieron a impulsos de la ilusión y de espaldas a la erudición, y así deben continuar para mantener sus esencias. Pero ello no obsta para que algunos aspectos se cuiden los detalles, se eliminen anacronismos y se añadan elementos idóneos para la concordancia con la época a rememorar y siempre que todo ello no vaya en detrimento de su vitalidad popular.

Sin embargo la historia evoluciona; mejor dicho, mientras los sucesos históricos son como fueron y no hay quien los pueda cambiar, varía la forma de presentarlos, interpretarlos y valorarlos, según los diversos factores psicológicos y circunstancias culturales que confluyen en cada historiador y en cada época. La preponderancia narrativa de antaño ha dado paso actualmente a una visión de la historia más concisa, objetiva y documentada, que obliga con frecuencia a revisar conceptos y modificar juicios vigentes con anterioridad. La Reconquista fue una larga y porfiada lucha entre dos ideologías, dos religiones, dos culturas y dos mentalidades, que ha condicionado la formación del carácter español y que explica algunas diferencias entre la España moderna y otras naciones del occidente europeo. Pero no fue una lucha constante ni excluyente y hubo períodos de paces y treguas, de intercambios y de influencias mutuas; hubo moros buenos y cristianos malos, y ambos pueblos rivalizaron en heroicidades y en traiciones, en noblezas y en bellaquerías.

Por otra parte, las fiestas de Moros y Cristianos no son, ni tienen por qué ser, páginas arrancadas a la historia del siglo XIII, porque su finalidad es otra y los medios que utilizan muy diferentes. Pero al pretender evocar unos hechos medievales, más o menos históricos o legendarios, debe procurarse que los elementos esenciales constitutivos -como es el caso de unas Embajadas- concuerden lo más posible con la época que se rememora; con cierta dosis de tolerancia pero con un mínimo de exigencia para eliminar los factores heterogéneos que desentonan.

Consecuente con las premisas anteriores, he compuesto unas Embajadas que se apartan de los cánones clásicos, que difieren bastante de las otras al uso en tantos pueblos de la región, y que posiblemente sean las primeras que se escriben pensando más en la historia que en la literatura; todo lo cual es fácil de observar si se analizan brevemente los planos o facetas de fondo, forma, contexto, texto y personajes.

14/06/2011
El Fondo
Nuestra fiesta / Embajadas

Las Embajadas se fundamentan en un hecho concreto, particular y exclusivo de Crevillente. ¿Quiere ello decir que es histórico todo cuanto se dice y acontece en las mismas? ¡Ni mucho menos! Ojalá conociese todo el entramado del suceso, con sus personajes, vicisitudes y detalles, para limitarme a escenificar una página completa de la historia local, sin añadir moda de mi cosecha.

De la historia conocemos breves pero sustanciosas noticias a través de la Crónica de Jaime I, cuyo párrafo 422 figura como lema o texto fundamental de estas Embajadas:

  1. El ra´is de Crevillente estaba preso en manos del Rey Alfonso X de Castilla.

  2. El hijo del ra´is se entrevista a finales de 1265, en Orihuela, con el rey catalana-aragonés, le rinde vasallaje y le entrega los dos castillos de Crevillente, como reacción al cautiverio de su padre.
  3. Pero hay otras cuestiones que se ignoran hoy por hoy, tales como:

  4. El encarcelamiento del ra´is; ¿cayó prisionero de guerra en lucha abierta o capturado por golpe de fuerza en una algarada?, ¿estaba cautivo como reo de algún delito o por rebelión o traición?

  5. Sobre la liberación del ra´is, ¿se pactó en Orihuela la intercesión político-familiar de Jaime I cerca de su yerno Alfonso X?, ¿se consiguió realmente tal liberación y en qué forma y momento?

Estas preguntas y algunas más que se podrían formular quedan por ahora sin contestación alguna de la historia, aunque tal vez algún día aparezcan nuevos documentos que despejen estas incógnitas.

Cuando la historia calla, el historiador no puede afirmar suposiciones so pena de caer en la falsía, la leyenda o la ciencia ficción. Pero aquí no se trata de escribir historia, que es ciencia humanística relatando e interpretando la realidad del pasado, sino de componer unos textos literarios para unas fiestas alegres, bulliciosas y que tienen mucho de fantasía popular. Y con este fin, y bajo tal punto de vista, sí que es lícito llenar los huecos de la historia con variantes y detalles supletorios que, aun no siendo verídicos, sí sean verosímiles en l contexto de unas circunstancias determinadas y determinantes.

De tales actitudes y motivos “inventados por necesidad”, he ido escogiendo aquéllos de naturaleza más digna y que mejor cuadraban al desarrollo general de la acción. En tal sentido he contestado las preguntas de los puntos C y D con respuestas que no son históricas pero sí lógicas, posibles y probables en el marco de la historia  real, y  admisibles por una fantasía razonable.

Si los sucesos seguros y verídicos (A y B) y los inventados y verisímiles (C y D) representan la urdimbre o cañamazo fundamental, otras detallas secundarios, localistas, anecdóticos y también inventados constituyen la trama necesaria; y de la contextura de ambas series de elementos se ha formado  el tejido, una especie de alfombra que puede pisar tranquilamente la historia sin menoscabo de su alcurnia ni desdoro de su rigidez científica, y sobre la que pueden desfilar los Moros y Cristianos el talismán de su alegría popular.

14/06/2011
El Porqué
Nuestra fiesta / Embajadas

A la pregunta que Joaquín Galvañ Mas me formuló en marzo de 1965 sobre si podrían celebrarse en Crevillent fiestas de Moros y Cristianos, le contesté con otra pregunta: "Si se celebran en treinta y tantos pueblos de la región, ¿por qué no se van a poder celebrar aquí?". Y la contestación a ambas fue aquel desfile inaugural que tuvo un éxito superior al previsto y que resultó como la semilla caída en tierra fértil.

Al año siguiente aparecieron las dos primeras comparsas -Beduinos y Almogávares-, se construyó el castillo, se programaron dos días de festejos y se montó el primer simulacro de batalla. A falta de texto, facilité el libreto de las Embajadas de Alcoy y los futuros embajadores -José Antonio Aznar Navarro y Manuel Martínez Montoya- escogieron los párrafos ya adaptaron las ideas, hilvanando la única Embajada que han venido protagonizando desde entonces.

Cuadre Jaume IDesde un principio me ilusionó escribir unas Embajadas propias para Crevillent, aunque los tiempos no eran propicios mientras no se consolidara el montaje y estructura de los festejos. El programa del primer día quedó fraguado a los pocos años pero el del segundo estaba cojo, incompleto, semihueco. Las diversas tentativas para llenarlo (guerrillas, turnos de guardia en el castillo, ofrenda floral) no alcanzaron su objetivo, y la solución lógica que brindé (disparar más y celebrar dos Embajadas y dos batallas cayó en el vacío porque al crevillentino le gusta poco la pólvora, según me dijeron en plan de excusa.

Paralelamente, Gaspar Lledó Martínez y Antonio Guilabert Roca me hablaron de la existencia de un arráez de Crevillent que estuvo preso y que su hijo se entrevistó con el Rey Jaime I el Conquistador; incluso me presentaron un guión que podía servir como base para desarrollar una Embajada o una obra de teatro, pero ante mis indagaciones sobre las fuentes y datos complementarios que avalasen el hecho no encontré respuesta satisfactoria. Si alguna vez abordara la composición de unas Embajadas debía ser sobre un hecho histórico propio, o siguiendo el contexto y paradigma generales -conquista y reconquista- de la mayoría de las Embajadas de otras poblaciones, pero no basándome exclusivamente en un suceso hipotético.

Pasaron los años y la realidad se fue abriendo paso inexorablemente. Las fiestas crevillentinas se habían consolidado bastante, la vacuidad e inconsistencia del segundo día había calado y desasosegado a muchos festeros y directivos, y las pruebas documentales llegaron a mis manos. Me dieron fotocopias del artículo "Breves apuntes sobre la historia de Crevillente", de D. Anselmo Mas Espinosa, publicado en la primera revista de Semana Santa, en 1925, y unas páginas de un libro roto que, parece ser, corresponden a la obra "Alicante bajo los Reyes de Castilla", de D. Francisco Figueras Pacheco; ambos autores hablan del arráez pero sin citar las fuentes. Por aquellos días adquirí el libro "Les Quatre grans cròniques" y en el apartado 422 de la de Jaime I encontré la noticia original del asunto del ra´is. Ahora sí que había seguridad para el fundamento histórico.

Tales circunstancias me decidieron a poner manos a la obra y seguí buscando información. D. José Mª Soler García, cronista de la ciudad de Villena, me prestó una separata con el extenso artículo "Un seigneur musulman dans l´Espagne chretienne: le "ra´is" de Crevillente (1243-1318)", del historiador francés Pierre Guichard; artículo que, por tratar primordialmente sucesos acaecidos después de 1265 -en función de la documentación encontrada-, no aportaba datos ni personajes nuevos para mi propósito pero sí detalles ambientales y circunstancias de aquella época, y que se podían aprovechar. Proyecté un esquema y me puse al habla con algunos miembros de la comisión recién creada en aquellos días por la Junta Directiva de la Asociación con el fin de estudiar y modificar la estructura del día de la batalla, que a nadie satisfacía.

Y así fue programada y puesta en práctica la nueva contextura, distinta y completa, para vitalizar el segundo día, al cumplirse el décimo aniversario de las fiestas crevillentinas. Hubo muchos fallos y despistes, como era lógico y natural, pero en líneas generales el argumento, los personajes y el entramado merecieron la aprobación mayoritaria de festeros y público. Había sustancia suficiente y sólo faltaba revestirla con las formas adecuadas del metro, la rima y la estrofa.

14/06/2011
Las Fiestas de Moros y Cristianos de Crevillent declaradas de Interés Turístico Nacional

Allá por los años sesenta, cuando España despertaba después de la lúgubre post-guerra, en Crevillent empieza a planear la idea de implantar las Fiestas Moros y Cristianos. Es el año 1965 cuando las primeras comparsas toman las calles del pueblo. 

Bien es verdad que nuestras fiestas nacieron con el apadrinamiento de otras con más solera, pero nacieron para ir tomando su propio carácter, no para imitar a las famosas, sino para competir, en calidad, con todas ellas y compitiendo, siempre, con nosotros mismos. Estoy utilizando la palabra competir en su más amplio sentido. No concibo la superación en ningún aspecto de la vida sin competencia. Si ello ocurre, la calidad de nuestras fiestas puede estar garantizada.

Así lo entendió el presidente fundador Jerónimo Maciá, lo desarrolló Luís Serna, fue consolidado el proyecto por Enrique Manchón, y así fue visto por José Ángel Asencio, actual Presidente de la Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos, que al tomar posesión de su cargo y como compendiando el buen hacer de sus antecesores lanzó la promesa de efectuar las gestiones encaminadas a obtener el galardón de Fiestas de Interés Turístico Nacional. 

A tal efecto formó una Comisión encabezada por quien suscribe el artículo la cual trazó las líneas de trabajo. El reto que tomaba esta Comisión era apasionante pero complejo. Josep Antoni Aznar, nuestro Cronista Oficial, describía con gran acierto todos los actos de la Fiesta. Andrés Calvo se centró en la oferta alternativa de Crevillent, Salvador Puig buceó en nuestro pasado para analizar las Embajadas, mientras que Enrique Manchón nos describía el Casal como punto de encuentro cultural, social y festero. Se completaba el equipo de trabajo con Mario Ruiz y Santiago Galvañ como expertos informáticos.

Al propio tiempo que se avanzaba en nuestro trabajo, la Corporación Municipal en Pleno, acuerda por unanimidad el hacer suya la aspiración festera, a la vez que la UNDEF certifica que nuestras fiestas se celebran cumpliendo los cánones de calidad.

Por fin el expediente completo es presentado especialmente a aquellos que, con su adhesión, nos apoyaron, entre los que citamos a los portavoces de los tres grupos políticos con representación municipal por aquel entonces, representantes de Cooperativa Eléctrica, Capitanes y Bellezas, Parroquia de Belén y un gran número de festeros que quisieron gratificar con su presencia lo que intuían, y no se equivocaban, era el fruto de un duro trabajo.

Se conformaba el expediente en diez cuadernos. Componía el primero de ellos, además de la solicitud con el certificado de la Asamblea, la adhesión del Excelentísmo Ayuntamiento, la certificación de la UNDEF y otras adhesiones entre las que destacamos la de la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa, Cooperativa Eléctrica, Asociación Nacional de Fabricantes del Calzado, Universidad Miguel Hernández, Universidad de Alicante y otros.

La Fiesta en sí era el contenido del segundo cuaderno. Perfectamente descrita y ricamente ilustrada nos situaba en todos y cada uno de los actos festivos.

Las Embajadas, sus textos y una preciosa ilustración sobre las mismas conformaban el tercer cuaderno. Quisimos tratar estos actos como singulares, diferentes, propios y únicos.

La oferta turística de Crevillent era el tema del cuarto cuaderno. Julio Quesada, su vida y obras eran estudiados en el tomo quinto. En el sexto cuaderno se relataba la historia de todas las comparsas que componen nuestras fiestas y el séptimo de los cuadernos lo dedicábamos al Casal Festero.

También quisimos elevar al Ministerio que nuestras fiestas tienen el aval de los mantenedores que por ella han pasado y a ellos dedicamos el octavo cuaderno.

Los cuadernos noveno y décimo recogían recortes de prensa relativa a nuestras fiestas. El primero de prensa nacional y de prensa extranjera el segundo.

Aquí se inicia una andadura cuyos primeros pasos fueron la Diputación Provincial y la Conselleria de Turismo, para después remitir el expediente a Madrid, al Ministerio. La primera sensación fue agridulce. Ante la inflexibilidad de la normativa que rige los temas en cuestión, nos encontramos con una funcionaria que demostró que es compatible aplicar la norma por dura que sea y ofrecer la cara amable, el gesto comprensivo y la disposición de ser útil al ciudadano. La responsable del departamento, una vez conocido con detalle el expediente presentado, nos informó que todo estaba correcto, pero… pero faltaban alusiones a nuestra Fiesta en cualquier medio de comunicación de tirada o cobertura nacional.

Con este grave problema volvimos de Madrid. La dificultad era grande, pero el tesón de José Ángel Asencio y José Luís Talens era mayor. Por fin se consiguieron las publicaciones y los certificados. Aquí jugo un papel importante Francisco San Emeterio al igual que nuestro alcalde César Augusto Asencio.

Por fin, sendos escritos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, Secretaría de Estado de Turismo y Comercio, con fecha 2 de junio se notificaba al Presidente D. José Ángel Asencio y al Señor Alcalde D. César Augusto Asencio que se habia concedido el galardón esperado, escritos que se ratifican en el B.O.E. de 24 de junio, confirmando que las Fiestas de Moros y Cristianos en honor a San Francisco de Asís de Crevillent han sido declaradas de Interés Turístico Nacional.

Pero la obtención de este título no es el final. La Fiesta debe seguir, pero ahora con el mayor compromiso de todos los festeros, de todas las comparsas y dela propia Asociación de Fiestas.

¿Quién se va a beneficiar de esta distinción? En mi opinión, y en primer lugar, la propia Fiesta, pero hay un gran beneficiado que es Crevillent. Su comercio, su industria y servicios deben recibir su parte de recompensa, especialmente en fiestas. No me cabe duda que así mismo, los museos de Semana Santa, Arqueológico, Julio Quesada y, en su momento, el de Mariano Benlliure pueden y deben ser beneficiados por tales efemérides. 

Desde este escrito queremos dejar constancia nuestro sincero agradecimiento a todas las entidades, grupos y personas que han estado cerca de nosotros, especialmente a los miembros de la Comisión: Andrés Calvo, José Ángel Asencio, José Luís Talens, Vicente J. Aznar, María Asunción Prieto, Santiago Galvañ, Josep Antoni Aznar, José J. Jiménez, Antonio Guilabert, Rafael Galvañ y Francisco Menchón.

Salvador Mas Mas

14/06/2011
Me has regalado hermano San Francisco la fraternidad que tanto anhelamos

Uno de los grandes ideales es que la humanidad fuera una auténtica fraternidad. No se trata sólo de un valor cristiano sino que la misma sociedad actual lo tiene asumido. La época que en 1789 abre la Revolución Francesa comienza con el grito de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, aunque en el momento presente quizás pese más y sea más atractiva la libertad que la igualdad y la fraternidad.

Leyendo el libro de José Luis Parada “Francisco y el respeto a la vida” he encontrado una exposición sobre la fraternidad franciscana que me ha parecido muy pertinente y voy a intentar expresar en las líneas siguientes.

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